En uno de los raros ensayos de misionología que se han publicado en el Paraguay, Alfredo Neufeld, decano fundador de la Facultad de Teología de la Universidad Evangélica del Paraguay...
Pone en el centro de su análisis histórico, cultural y teológico la relación entre el anuncio del Evangelio y la cosmovisión fatalista que empapa la cultura paraguaya y, de modo especial, la cultura campesina[1].
Neufeld sintetiza esta forma religioso-cultural como una “sagrada resignación”.
Podríamos resumir este comportamiento cultural en cinco palabras-clave:
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Ñembotavy (del guaraní: engaño, fraude, trampa): Se dice de la persona que simula ser estúpida o de aquella que ante un hecho delictivo simula no ver ni oír.
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Mbareté (del guaraní: fuerza, energía): Se dice de la persona que usa ilícitamente las prerrogativas o las investiduras de un cargo público para su provecho personal.
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Tranquilopá (del guaraní pa: todo): Nadie se preocupa, nadie se responsabiliza.
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Vaí vaí (del guaraní vaí: feo, malo): Mal-mal. No tan bien.
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Opareí (del guaraní opá: terminarse, fin y reí: de balde, en vano): Terminó en la nada. Se dice, generalmente, de una causa judicial, una denuncia que concluye por caducidad y sin consecuencia alguna.
De estos comportamientos del vivir cotidiano emana toda una conducta de vida, que hace del paraguayo un hombre al mismo tiempo resignado (“se vive, se sobrevive, hasta que se muere”) y continuamente manipulado por el caudillo del momento.
En una cultura tribal, definida por el liderazgo de un cacique, esta vieja figura ha sido remplazada por el caudillo de los tiempos contemporáneos. El caudillo sabe solucionar, con seguridad-dominio-control, todos los problemas y se pone como la respuesta, que dispensa a la mayoría de la fatiga de pensar y tomar responsabilidades.
Ya Mons. Juan Sinforiano Bogarín, hablando de los varios líderes encontrados en su largo ministerio episcopal, decía que ellos se consideraban a sí mismos puestos, más que por el pueblo, por una fuerza superior, que no les reclama nada en contrapartida.
El valor del libro de Neufeld se encuentra en el coraje de analizar, sin aquel optimismo de pura apariencia, no solo las que en contexto misionológico francés se llamaban pierres d’attentes, sino sobre todo las pierres d’achoppement.
Se trata, utilizando esta terminología misionológica, de “los criterios de juicio, los valores preferidos, los centros de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida, que se presentan en acuerdo (pierres d’attentes) o en contraste (pierres d’achoppement) con los designios de Dios”[2].
Presentando el libro del Prof. Neufeld, Mons. Adalberto Martínez Flores subrayaba la importancia de esta contribución para el estudio de la cultura y de la evangelización en el Paraguay.
El juicio de Mons. Martínez es fuertemente positivo. Él coincide con el autor sobre la necesidad de cambiar la situación desde el Evangelio que, con su fuerza transformadora, podrá cambiar el corazón, para que se pueda superar una mentalidad que esclaviza al pueblo y lo lleva a ser prisionero de su propio destino.
En este pequeño libro, acogiendo la invitación que emana del libro del Prof. Neufeld y de la interesante presentación de Mons. Adalberto Martínez Flores, he pensado indicar en cuatro artículos algunas orientaciones que nacen en el ámbito católico, en la línea indicada por Mons. Martínez, como signo y testimonio para que “nuestras Iglesias puedan crecer en colaboración mutua para la construcción de la esperanza”.
- En el primer artículo (págs. 13-28), he analizado los discursos pronunciados por Juan Pablo II en América Latina en diferentes encuentros con los campesinos.
En estas alocuciones, enraizadas en un profundo conocimiento de la realidad, Juan Pablo II muestra un profundo respeto al campesino latinoamericano, llamándolo a hacer todo lo posible a fin de que, en la vida de los hombres y de las sociedades, la injusticia ceda su lugar a la justicia.
Leyendo los periódicos, escuchando la radio y observando ciertas mentalidades presentes en la vida del pueblo, se nota un cierto fijismo repetitivo por el cual, más que un razonamiento con el que se analiza un hecho y se llega a ciertas conclusiones, se demuestra la dependencia de toda una ideología heredada.
Rechazando las fáciles soluciones del populismo demagógico, del chivo expiatorio, del mesianismo salvador, del caudillo que soluciona todos los problemas con su presunto liderazgo carismático, Juan Pablo II indica a los campesinos el difícil y duro camino del empeño y del sacrificio, de la formación humana y profesional, del trabajo y de la solidariedad con todos los sectores laborales de la nación. Después de haber recordado que no corresponde a Cristo ni a la Iglesia solucionar el problema de la tierra, el Papa, afirmando radicalmente la dignidad de toda persona humana, no se pone como el dispensador de soluciones milagrosas, sino como el Mensajero de un Evangelio que despierta en cada hombre la chispa de la responsabilidad personal, única, original, irrepetible.
- La primacía de la libertad del hombre sobre cualquier ideología u organización se desarrolla en el segundo artículo (págs. 29-42), donde desde una aldea particular, Fontamara, se lee la historia de todos los campesinos pobres, que se parecen en todos los países de la faz de la tierra: “Nación aparte, raza aparte, Iglesia aparte”.
Fontamara, investigación literaria original y profundamente humana, se levanta como símbolo del Sur del mundo y llama a descubrir la dimensión universal de la condición cultural campesina, la que no se puede considerar perteneciente solo a los que viven en una “isla rodeada de tierra”.
- La alfabetización, entendida como alfabeto mayor o funcional, es el gran desafío para la liberación del hombre campesino y constituye el tema del tercer artículo (págs. 43-55).
Hay que plantear el problema en todas sus dimensiones, para evitar que la alfabetización conduzca, de modo tramposo, a un sometimiento ideológico, que se traduciría en una nueva forma de esclavitud, tanto más grave porque revestida de apariencias de liberación.
- Al fin, en el cuarto artículo (págs. 57-71), indico el mensaje profético de una de las figuras más peculiares, y en cierto sentido única, de la Iglesia italiana de la segunda posguerra.
La impresionante grandeza profética del padre Lorenzo Milani fue que supo hablar más allá del mundo católico italiano, viviendo en obediencia heroica, sin colgar la sotana, en una Iglesia que lo marginó en una situación imposible, Barbiana: “Una iglesia y las casas esparcidas entre bosques y campos, 39 almas en total”.
Barbiana ha entrado con fuerza como un mensaje (no un modelo) que llama a replantear una pastoral campesina. Barbiana habla a todos los oprimidos del mundo. En su última actuación académica como catedrático de Teología pastoral en la Universidad Pontificia de Salamanca, el profesor Julio Ramos ha escrito: “Hay un tema que he dejado para el final porque, en realidad, es el primero: el del lenguaje. Hacer de él el centro de la educación, porque, en el fondo, ahí está el problema de la transmisión de la fe, de su autenticidad y de su propuesta. Si algo repele al padre Lorenzo Milani es el tener que mutilar y reducir el Evangelio para que pueda ser comprendido, en vez de hacer un trabajo sobre el lenguaje que ponga a los pobres en contacto con las raíces de la fe”.
Este pequeño libro no soluciona ningún problema. Es solo una invitación a la reflexión y a no tener miedo de poner en tela de juicio tantos lugares comunes, que constituyen una pastoral repetitiva y esclavizante, que deja tranquilos en la sagrada resignación, en lugar de una pastoral campesina liberadora y responsabilizante.
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[1] A. Neufeld, ¡Contra la Sagrada Resignación! Cristianismo y Cosmovisiones Fatalistas en el Paraguay. Un Análisis Histórico, Teológico y Contextual, El Lector, Asunción s.f.
[2] Cf. Evangelii nuntiandi, 19.
Emilio Grasso, Mundo de campesinos, campesinos del mundo. Pautas para una pastoral campesina, Centro de Estudios Redemptor hominis, San Lorenzo (Paraguay) 2007, 80 págs. |
ÍNDICE
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INTRODUCCIÓN |
5 |
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DIOS ESPERA VUESTRA CORRESPONDENCIA A SU INICIATIVA |
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Juan Pablo II habla a los campesinos |
13 |
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LA PRIMICIA DEL HOMBRE SOBRE CUALQUIER IDEOLOGÍA Y ORGANIZACIÓN |
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Releer Silone entre los campesinos del Paraguay |
29 |
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ALFABETIZACIÓN, REFLEXIÓN Y ANÁLISIS: CAMINO OBLIGADO DEL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS |
43 |
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EL LENGUAJE COMO INSTRUMENTO DE LIBERTAD |
57 |