Tomando como punto de partida las enseñanzas más recientes del magisterio, el presente Cuadernos de Pastoral continúa el discurso comenzado por el Cuaderno n. 4, y sigue delineando algunos fundamentos doctrinales y espirituales, esenciales para la vida comunitaria.

En este folleto, que junta unas cuantas cartas dirigidas a algunos jóvenes, está desarrollado el tema de la actividad laboral, que tiene que realizarse en un espíritu de servicio y de transformación del mundo, bajo la luz de un aporte a la humanización del mismo y de sus estructuras. Esta visión quiere ayudar a los jóvenes a mirar el trabajo humano desde una óptica escatológica que los proyecta hacia el futuro, hacia la construcción del Reino, que está presente ya en la historia y, sin embargo, tiene que llegar todavía.
Los jóvenes, a través del trabajo, están llamados a asumir no sólo el presente, sino también el futuro que va a juzgar su compromiso actual. En este sentido, el trabajo se considera como la condición para hacerse “imagen” del Dios creador, que ha llamado al hombre a ser su partner.
Transmitir una espiritualidad del trabajo hoy, tiene una importancia fundamental en la formación de los jóvenes en las parroquias, en los seminarios, en los institutos religiosos. El Autor invita a desarrollar esta espiritualidad al interior de una mística pascual, que permite comprender más profundamente el sentido de cada actividad humana, que es aquel de transformar al mundo según el plan del Dios creador y redentor.
Uno de los temas emergentes, en las cartas propuestas en este Cuaderno, es aquel de la libertad humana, que el Autor desarrolla a partir de su “primer nivel”, entendido como capacidad del hombre de hacer elecciones. Esta libertad califica a la persona humana como tal, querida por Dios como criatura capaz de determinar su propia historia, de escribir progresivamente el libro de su propia vida, hasta que la muerte selle de manera definitiva los actos puestos y las elecciones hechas.
Aquí se demuestra que esta libertad de elección queda fortificada, especialmente en confrontación con la palabra de Dios, que siempre pide al hombre responder, alistarse, tomar posición.
Es exactamente del encuentro con la Palabra, que el primer nivel de la libertad humana puede evolucionar hacia el segundo nivel. Es el nivel de libertad que caracteriza a los hijos de Dios, porque la libertad ha optado por la verdad divina y ha adherido a ella personalmente.
El discurso sobre la libertad remite inevitablemente a aquel sobre la responsabilidad, que el Autor desarrolla con gran eficacia en otra de sus cartas.
Es importante crear en los jóvenes una mentalidad, que sepa poner al centro de la vida de cada uno su propia responsabilidad personal.
El Autor invita a rechazar una existencia anónima, reducida a ser un eslabón de una cadena manejada por otros, una existencia que esquiva los compromisos, la lucha, la liberación, el progreso.
La responsabilidad personal es el puente, que une los dos grandes pilares de la gracia divina y de la libertad humana, sobre los cuales se determina la destinación de cada uno. Ésta es una visión que brota de una antropología profundamente cristiana y católica, no sometida al relativismo de las culturas, de las razas, de las leyes y de las costumbres humanas.
A conclusión de la reflexión desarrollada hasta ahora, el Autor pone, en la última carta incluida en el Cuaderno, una interrogación que interpela a cada fiel, acerca de la relación entre la Sagrada Escritura y su propia vida.
Es importante que los jóvenes entiendan que esta relación califica la autenticidad de su propia fe y, también, la fecundidad de su propio compromiso. Aquí se evidencia que la distancia entre la Palabra de Dios y la vida de cada fiel, puede ser llenada sólo por la experiencia personal.
El lenguaje de la Sagrada Escritura transmite una historia, que es esencialmente una experiencia de Dios en la fe. Quien recibe esta historia puede comprenderla y transmitirla, a su vez, con eficacia sólo a través de su propia auténtica experiencia de fe, de amor, de obediencia a la misma Palabra, que es capaz de interpelar ayer, hoy y siempre.
Termina así este Cuaderno lleno de convicciones profundas, que el Autor ofrece a todos los jóvenes empujados por el deseo de autenticidad, de hermosura y de seriedad de la vocación cristiana.
Silvia Recchi
Emilio Grasso, Libertad y responsabilidad. Vocación cristiana y recorridos formativos, Centro de Estudios Redemptor hominis (Cuadernos de Pastoral 5), Capitán Bado 2001, 48 págs. |
ÍNDICE
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Introducción |
7 |
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I. Espiritualidad del trabajo |
11 |
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La misión transformadora del creado |
12 |
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Mirada contemplativa |
16 |
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Amor gratuito y eficaz |
16 |
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Necesidad de una purificación personal |
18 |
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II. La libertad de elección |
22 |
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Libertad de elección |
22 |
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El encuentro con la palabra |
25 |
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La libertad de los hijos de Dios |
26 |
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III. La Responsabilidad |
29 |
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El encuentro entre la gracia de Dios y la libertad del hombre |
30 |
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De la religión de la sangre a aquella de la libertad |
33 |
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La renuncia al principio de responsabilidad |
36 |
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IV. Sagrada escritura y experiencia |
39 |
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Un lenguaje en primera persona |
39 |
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El acto del hablar |
41 |
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El contenido del discurso |
44 |
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El destinatario de nuestro discurso |
46 |