Al presentar nuestro tercer cuaderno pastoral, queremos dar continuación al discurso empezado hace tiempo con nuestros lectores. Como los otros dos cuadernos, también éste nace de la reflexión que el P. Emilio, fundador de nuestra comunidad Redemptor hominis.

Ha madurado durante algunos encuentros tenidos en la parroquia de Capitán Bado, con adultos, jóvenes y campesinos. A esto se debe el carácter de diálogo que tiene el cuaderno, que nos pareció conveniente conservar.
Este carácter de diálogo exige una lectura atenta y repetida del texto. Al hacer una primera lectura superficial viene a faltar el nexo lógico entre los varios pasajes. El texto, de esta manera, resulta despedazado en varios fragmentos.
Sería importante, para que el texto desaprisione su riqueza, una reconstrucción comunitaria y una nueva elaboración del mismo.
La pastoral de la inteligencia, en efecto, exige que se den pistas de reflexión e impulsos varios y no respuestas confeccionadas de antemano, que dispensan al lector de la fatiga de su contribución y de su nueva elaboración.
El telón de fondo de estas meditaciones es un pueblo pobre, pero fiel, que camina hacia el encuentro con su Dios.
Un pueblo que espera, que ama, que peca y se levanta, un pueblo que no tiene nada más que esta Palabra firme y fiel de un Dios que vive en medio de él, que comparte sus angustias y sus esperanzas.
Por este motivo, hemos elegido como título: “Dios en medio de su pueblo. Pautas para una pastoral de la inteligencia”.
Estar en medio del pueblo quiere decir, en realidad, no sólo compartir gozos y esperanzas, sino, también, abrir caminos, fijar metas, y poder así llegar, como lo hicieron los israelitas, hacia aquella tierra prometida donde manan leche y miel.
Para eso no es suficiente sólo trabajar cada vez más, sino también hay que leer la realidad a la luz de la Palabra y comprometerse para cambiarla cuándo y toda vez que sea necesario.
La inteligencia, don de Dios para todos, por tanto, es necesaria para discernir y poder andar y llegar hasta la meta.
La pastoral de la inteligencia no es, pues, un camino entre tantos, sino el sendero que nos permite utilizar a lo sumo toda la inmensa riqueza de sabiduría, prudencia y ciencia que Dios ha puesto en medio de su pueblo, para que éste progrese, se desarrolle, crezca y viva.
La Redacción[1]
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[1] A cargo de María Grazia Furlanetto se ha quedado la redacción del texto.
Emilio Grasso, Dios en medio de su Pueblo. Pautas para una pastoral de la inteligencia, Centro de Estudios Redemptor hominis (Cuadernos de Pastoral 3), Capitán Bado 2000, 44 págs. |
ÍNDICE
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Introducción |
7 |
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I. Dios llama a su pueblo a salir por el desierto |
9 |
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La fidelidad y memoria de Dios hacia su pueblo |
10 |
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Fidelidad al pueblo |
11 |
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Una luz que nos ilumina: los pobres son la carne de Dio |
13 |
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La lucha del pueblo |
14 |
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El verdadero culto a Dios |
17 |
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II. Pastoral de la inteligencia |
20 |
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La escucha de la palabra |
20 |
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En el rostro de Dios, el rostro del pueblo |
23 |
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La fuerza de la palabra |
24 |
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El sentido del amor |
25 |
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La libertad del hombre |
26 |
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El sentido de la justicia |
28 |
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El narcotráfico |
32 |
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Los derechos humanos |
34 |
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La globalización |
35 |
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Dar razón de nuestra esperanza |
37 |
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III. Conclusión |
39 |
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El camino del éxodo |
39 |