El documento La Dei Verbum es la Constitución dogmática del Concilio Vaticano II sobre la Revelación de Dios[1]. Dei y Verbum son palabras latinas. El latín, idioma del Imperio Romano del cual derivan el francés, el italiano, el español, el portugués..., luego idioma de los intelectuales por largo tiempo, se queda como el idioma oficial de la Iglesia universal.

Todos los documentos de la Iglesia, sean las cartas y las instrucciones de los Papas o los documentos de los Concilios, están escritos originariamente en latín, luego traducidos en los diferentes idiomas del mundo.

De toda manera, los documentos de la Iglesia universal son citados según su título latino. Por eso, también en español esta Constitución dogmática se intitula Dei Verbum.

Dei Verbum se traduce, en español, con “Palabra (Verbum) de Dios (Dei)”.

El objetivo de la Dei Verbum no es dar muchas nociones sobre las Sagradas Escrituras. La Dei Verbum quiere dar un método, la “constitución” que, cuando sea adquirida, permitirá leer la Biblia encontrando en ella la Palabra del Dios viviente, la única que vale. Esta es la importancia fundamental de este documento, en relación con el ahondamiento de la fe.

La Dei Verbum es un documento del magisterio.

Los documentos del magisterio[2] utilizan tres fuentes diferentes: las Sagradas Escrituras[3], los escritos de los Padres[4], los documentos precedentes del magisterio ordinario y extraordinario. Éstas se encuentran citadas al pie de la página y, si se trata de fuentes bíblicas, en el texto mismo.

La fórmula de introducción

La fórmula de introducción[5] indica quiénes son los autores del texto: en el caso específico, Pablo con los Padres del Santo Concilio.

Pablo es Pablo VI, Papa desde 1963 hasta 1978. Había sido precedido por Juan XXIII, Papa desde 1958 hasta 1963, quien había convocado el Concilio Vaticano II.

El primer título del Papa es el de Obispo. Él es Obispo de la ciudad de Roma, donde el Apóstol Pedro, al que Jesús había puesto como jefe de los demás Apóstoles, ha llegado y ha muerto. Desde entonces, el Obispo de Roma es reconocido como jefe de la Iglesia.

El Papa se define Siervo de los Siervos de Dios. Este título, que se remonta al Papa romano Gregorio Magno (540-604), quiere subrayar que en la Iglesia la autoridad y el poder vienen del servicio (cf. Mt 20, 25-28).

El “para” en la frase conclusiva de la fórmula de introducción revela la finalidad del documento: ella consiste en tener viviente la memoria del Concilio.

Así, la fidelidad de la Iglesia a la fe de los Apóstoles y de su fundador podrá mantenerse en el curso de los años.

 

 

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[1] Para una mejor comprensión de estas notas, es necesario unir al estudio la lectura del texto del documento. Cuando las frases estén en cursiva y entre comillas sin indicación de la referencia, se trata del pasaje del párrafo de la Dei Verbum tomado en consideración.

[2] Los textos más importantes del magisterio han sido reunidos por el padre Henri Denzinger, un jesuita alemán muerto en 1883. Su obra, Enchiridion symbolorum, definitionum et declarationum de rebus fidei et morum34, Herder, Fribourg/Br. 1967 (Colección de los símbolos, de las definiciones y de las declaraciones sobre cuestiones de fe y moral), en griego y latín, luego ha sido revisada en diferentes momentos, en particular por Schönmetzer. La obra de Denzinger es citada con las abreviaturas Denz. o Dz.

[3] Las Sagradas Escrituras constituyen siempre la base de toda reflexión cristiana. La Dei Verbum quiere exactamente señalar algunos puntos fundamentales para su interpretación.

[4] Todos los escritos de los Padres han sido reunidos en el siglo XIX por un abad francés, Migne. La colección que él ha preparado está dividida en una serie latina, Patrología latina, y en una serie griega, Patrología griega, con un total de 218 volúmenes. Las obras de los Padres son citadas según la edición del abad Migne.

Por ejemplo, PL 40, 316 quiere decir que la obra se encuentra en el volumen 40 de la Patrología latina, en la columna 316. PG 7, 848 quiere decir que la obra se encuentra en el volumen 7 de la Patrología griega, en la columna 848. En la edición de Migne, las obras de los autores son presentadas en el original griego seguido de la traducción latina. Las obras de los autores latinos son presentadas en latín. Varias traducciones españolas ya están disponibles.

[5] “La palabra de Dios la escucha con devoción y la proclama con valentía el Santo Concilio, obedeciendo a aquellas palabras de Juan: ‘Os anunciamos la vida eterna: que estaba junto al Padre y se nos manifestó. Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos para que también vosotros viváis en esta unión nuestra, que nos une con el Padre y con su Hijo Jesucristo’ (1Jn 1, 2-3). Y así, siguiendo las huellas de los Concilios Tridentino y Vaticano I, este Concilio quiere proponer la doctrina auténtica sobre la revelación y su transmisión: para que todo el mundo la escuche y crea, creyendo espere, esperando ame” (DV 1).

 

 

Emilio Grasso, La Palabra de Dios. Dei Verbum. Reflexiones sobre la constitución dogmática del Concilio Vaticano II, Centro de Estudios Redemptor hominis (Suplemento 2 de los Cuadernos de Pastoral), Capitán Bado 2002, 70 págs.

 

 

ÍNDICE

 

 

Abreviaturas

3

Nota

4

Introducción

5

1. Proemio

8

CAPÍTULO I – NATURALEZA DE LA REVELACIÓN

13

2. Naturaleza y objeto de la Revelación

13

3. Preparación de la Revelación evangélica

17

4. En Cristo culmina la Revelación

18

5. La Revelación debe recibirse con fe

23

6. Las verdades reveladas

27

CAPÍTULO II - TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA

29

7. Los Apóstoles y sus sucesores, transmisores del Evangelio

29

8. La sagrada Tradición

33

9. Mutua relación entre Tradición y Escritura

37

10. Escritura, Tradición y Magisterio

38

CAPÍTULO III - INSPIRACIÓN DIVINA E INTERPRETACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

41

11. Inspiración y verdad de la Escritura

41

12. Cómo hay que interpretar la Escritura

42

13. La condescendencia de Dios

47

CAPÍTULO IV - EL ANTIGUO TESTAMENTO

49

14. La historia de la salvación en el Antiguo Testamento

49

15. Importancia del Antiguo Testamento

52

16. Unidad de ambos Testamentos

54

 CAPÍTULO V - EL NUEVO TESTAMENTO

 55

17. Excelencia del Nuevo Testamento

55

18. Origen apostólico

56

19. Carácter histórico

57

20. Otros escritos del Nuevo Testamento

59

CAPÍTULO VI - LA SAGRADA ESCRITURA EN LA VIDA DE LA IGLESIA

61

21.Veneración por la Escritura

61

22. Traducciones bien cuidadas

63

 23. Deberes de los exegetas y de los teólogos

64

24. Escritura y Teología

64

25. Lectura asidua de la Escritura

65

26. Conclusión

65