En el Bautismo de los niños, la preparación de los padres y padrinos forma parte del compromiso de la fe que ellos toman al pedir este sacramento, de manera que sean conscientes de las exigencias del Bautismo y acepten la responsabilidad que este acto conlleva.
Ellos podrán encontrar en este Cuaderno –elaborado a partir de las celebraciones de Bautismos de niños realizadas por el P. Emilio Grasso en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí (Paraguay)– un instrumento que, al revelarles las riquezas del rito, los acompañará a considerar, al mismo tiempo, la importancia y la nobleza de su misión.
La perspectiva de esta publicación es, en efecto, esencialmente mistagógica: la mistagogía, que es el “acompañamiento en los misterios”, aclara el sentido de los ritos que se celebran. Lo hace explicando los diferentes momentos del rito del Bautismo y mostrando que no quedan al margen de la vida concreta, de nuestras preocupaciones y alegrías. No son algo exótico con el cual decorar una fiesta.
La catequesis mistagógica, en línea con las recomendaciones del Papa Francisco, desvela el significado de los sacramentos con respecto a la vida en todas sus facetas, tales como la afectividad, la educación, el trabajo, el dolor, el nacimiento y la muerte, y subraya la relación entre los misterios celebrados y la propia existencia, para llegar a formar al “hombre nuevo”:
“Otra característica de la catequesis, que se ha desarrollado en las últimas décadas, es la de una iniciación mistagógica, que significa básicamente dos cosas: la necesaria progresividad de la experiencia formativa donde interviene toda la comunidad y una renovada valoración de los signos litúrgicos de la iniciación cristiana. Muchos manuales y planificaciones todavía no se han dejado interpelar por la necesidad de una renovación mistagógica, que podría tomar formas muy diversas de acuerdo con el discernimiento de cada comunidad educativa. El encuentro catequístico es un anuncio de la Palabra y está centrado en ella, pero siempre necesita una adecuada ambientación y una atractiva motivación, el uso de símbolos elocuentes, su inserción en un amplio proceso de crecimiento y la integración de todas las dimensiones de la persona en un camino comunitario de escucha y de respuesta”[1].
Así la catequesis sacramental se vuelve una catequesis existencial.
Al comentar los ritos, introduciendo en el significado de los signos utilizados para que se pueda percibir plenamente lo que sugieren, la mistagogía hace descubrir que Dios no está lejos, sino que entra concretamente en el tejido de nuestra existencia, habla con nosotros y pide nuestra respuesta:
“Mistagógica quiere decir también realista, referida a nuestra vida de hombres de hoy. Si es verdad que el hombre no tiene en sí su medida –lo que es justo y lo que no lo es–, sino que encuentra su medida fuera de sí mismo, en Dios, es importante que este Dios no sea lejano, sino que sea reconocible, que sea concreto, que entre en nuestra vida y sea realmente un amigo con el que podamos hablar y que habla con nosotros”[2].
Este es el gran arte que la Iglesia debe enseñarnos: el de ser auténticos hombres.
Aprender a ser padres forma parte esencial de este itinerario. En la celebración del sacramento del Bautismo, como muestran las páginas siguientes, los padres hallan orientaciones e impulsos para llevar adelante esta tarea, en la cual pueden contar con el apoyo constante de la Iglesia.
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[1] Papa Francisco, Evangelii gaudium, 166.
[2] Benedicto XVI, Encuentro con los sacerdotes de la diócesis de Roma (26 de febrero de 2009).
Emilio Grasso, El Bautismo. Restituir a Dios lo que de Él ha venido, Centro de Estudios Redemptor hominis (Cuadernos de Pastoral 33), San Lorenzo (Paraguay) 2015, 72 págs. |
ÍNDICE
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Introducción |
3 |
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I. El Bautismo, inmersión en la muerte y la resurrección de Cristo |
6 |
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II. El compromiso de los padres |
9 |
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Restituir a Dios su don |
12 |
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El presentimiento de la muerte |
19 |
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Sacramento de la vida eterna |
21 |
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Educar en la fe |
26 |
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Amar a los hijos: el sacrificio |
28 |
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III. Hacia la fuente bautismal: elegir a Cristo |
30 |
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La imposición del nombre |
30 |
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La señal de la cruz |
33 |
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El exorcismo |
35 |
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La renuncia al mal |
39 |
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La profesión de fe |
41 |
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IV. Renacer del agua y del espíritu |
45 |
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El agua: su aspecto simbólico |
45 |
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El simbolismo del agua en la vida de Jesús |
47 |
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V. Los signos de la nueva vida |
54 |
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La unción con el crisma |
54 |
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La vestidura blanca |
55 |
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La vela |
56 |
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El "Effetá" |
58 |
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El Padre nuestro |
61 |
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VI. Conclusión: Vivir el Bautismo |
63 |